Tras la exitosa pretemporada firmada por el conjunto de Jiménez, han llegado las primeras críticas después del primer partido en Santander. Jiménez, le guste o no, tiene en contra a parte de la afición (primordialmente el sector joven) y, sobre todo, a una retahíla de plumillas y periodistas de renombre en esta ciudad. Para el del Arahal va a ser una temporada dura. Tener al personal que lidia con su trabajo todos los días, con la escopeta bien cargada para disparar en cuanto se tiene ocasión, es un duro trago al que ya se va acostumbrado. También hay que destacar que la mala leche es ya santo de esta profesión en todos los lugares donde hay un equipo con ciertas aspiraciones.
En el Diario de Sevilla titulaban su crónica como “Ritmo de pachangita” y venía a decir: “Año 1 después de Daniel: los laterales son muy laterales, se encargan sobre todo de cerrar y se incorporan con menos asiduidad. Los medios centros deben asumir más responsabilidad en la distribución y en el último pase. Pero si hay demasiadas conducciones y un trote cansino, de poco sirve la posesión. Maresca asumió el mando y se vació, pero le faltó frescura y soltarla antes. También a Romaric. Y a partir de ahí, se dificultó todo: Kanoute, que tendrá que soltarse cuando juegue más minutos, apenas desenredó el entramado racinguista en tres cuartos de campo y los extremos no disfrutaron de balones lanzados para encarar en ventaja. Casi siempre, cuando recibieron la pelota fue en situaciones estáticas, sin salida y con dos rivales acosándoles”.
El diario ABC hablaba de un empatito rácano y medroso: “El equipo de Jiménez se movía al son que marcaban Romaric y Maresca. El italiano sobaba en exceso el balón y era poco osado en la traslación de la pelota, mientras que Romaric tampoco se complicaba en la mayoría de sus toques al compañero más cercano y además estaba muy desatinado en sus intentos de sorprender con disparos desde fuera del área. En los costados había más chispa en Jesús Navas, pero poca precisión, que se hacía más palpable aún cuando el palaciego trataba de aliarse con un atropellado en ataque Konko”.
Carlos Cariño (aunque se trate de un periodista perteneciente a un sector odioso para la afición) añade un último dato interesante: “Por lo demás, me llama la atención lo rápido que, desde la corriente mediática, se pasa de un Sevilla galáctico (el de la pretemporada) a otro vamos a decir ‘malísimo’ (el de Santander). Ni tanto ni tan calvo. No hay más que echar un vistazo a la Liga para darse cuenta que hasta el Barcelona, que se ha gastado una burrada en fichajes, puede perder con el modesto Numancia (que no tiene extranjeros). Manolo Jiménez ha madurado mucho como entrenador y sabe que debe manejar y dosificar a su excelente plantilla para afrontar tres competiciones tan exigentes como son el torneo de la regularidad, el del K.O. y el que te da prestigio internacional: la Copa de la UEFA. Guste o no, el Sevilla padecerá muchos partidos como el de Santander”.
Sacar conclusiones a estas alturas es poco más que descabellado. Lo que sí es cierto es que el Sevilla tiene muchas alternativas y debe aprovecharlas. Parece que el conjunto sevillista, al perder poderío en las bandas pero seguridad defensiva, se maneja mejor con el trivote sobre todo en partidos fuera del Sánchez Pizjuán. De todos modos, quedan muchos encuentros y situaciones, y no parece lógico empezar a sacar el látigo por no dar la camiste titular a uno u otro jugador, máxime cuando la prensa se ha encargado de hacernos ver que este Sevilla F.C tiene, al menos, dos hombres por puesto. Lo que sí es cierto, es que Jiménez tendrá que dar muchas explicaciones en cada rueda de prensa. Pero él sabe, más que nadie, que sólo cuando es fiel a sí mismo y no a las habladurías, encuentra la clave para dirigir su excelsa plantilla. Como siempre, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio… para bien o para mal.

Escrito por Israel Moreno 
Escrito por Israel Moreno 
Escrito por Adolfo Fernández 
















