Miércoles 30 de Julio en Sevilla, basten estas palabras para que quien conozca la ciudad sepa los grados que podían marcar los termómetros. Apenas unas horas antes se había convocado una manifestación espontánea, via web o sms. 150 almas béticas se congregaron en Jabugo como respuesta al (pen)último insulto de este payaso esquizofrénico. No estaban todos los que son, pero si que eran todos los que estaban.
“No me lo creo, Lopera, no me lo creo”, ni se podía decir más claro y dudo que poco más alto. Pocos se han creido la farsa de una pantomima que hasta la Ser se ha visto obligada a cuestionar abiertamente: la cuestión es clara, estos cuatro pelagatos son unos muertos de hambre que en su vida y en la de todas sus generaciones venideras, habrían podido ahorrar 10 millones de euros, y mucho menos disponer de otros 60 para completar la operación. Además, Bsport no existe como grupo económico, financiero o deportivo. Existen empresas con nombres parecidos, pero Bsport no está registrada en el Registro Mercantil. Así pues, ¿cómo puede poner sobre la mesa 10 millones de euros algo que no existe?. Pues muy fácil, no poniendo nada.
Todo mentira.
“Que viene el grupo B, el culo a la pared”, quien quiera ponerlo que lo haga, y todos sabemos sus nombres y apellidos: empezando por los cuatro fantoches, seguidos por el ex-agente fifa, todos ellos se encuentran más cómodos en una postura propia sólo de Hugo.
Viendo que el teatro sólo le ha durado un momento, el tiempo en que Diario de Córdoba, EL Correo y La Ser han desmantelado las identidades de los cuatro gatos, Lopera ha tenido que salir al paso de los micrófonos para alegar que detrás de ellos hay alguien más poderoso. Sólo atinó a decir esto último, pues aún desconocía que el sujeto Francisco Sánchez (que no un servidor, válgame) sería el sustituto del Cuchara Pretor, y al cual ya se le conoce como la Espumidera.
Estos desgraciados cánidos no saben donde se han metido. Bsport, o como se vaya a llamar, nacerá con todos los ojos del beticismo pendiente de él, tendrá que justificar de dónde y cómo han salido 70 millones de euros, los mismos que Lopera debe recibir. Puede que se dé la feliz paradoja de que Lopera, en su contínua huida hacia adelante, haya dejado un rastro más fácil de seguir. La jueza ya ha mandado investigar no sólo desde el 92 sino desde antes, cuando Lopera era consejero económico de Galera, el satán de sus pesadillas. Ahora se estará muy pendiente de esta nueva Farusa de turno, y con las miras puestas en la cabeza de estos cuatros muchachos. Ya se está pendiente de saber los movimientos económicos que se van a producir y Lopera no va a tener 16 años de margen para ocultar papeles. Ha ganado tiempo, pero la lucha continúa.
En su última comparecencia, Bustomán, tuvo unas palabras algo ambiguas, pues se refería a cuatro gatos, que junto a ocho restantes sumaban quince en total. Supongo que se refería a los cordobeses, pues él mismo afirmaba antes todo ese rollo de un ser superior, o varios, detrás de estos cuatro gatos. Digo esto, por que delante de su casa había 150 personas, no 15. Quizás es la tendencia de Lopera a multiplicar o dividir por 10 según le convenga: quiere vender sus aciones 10 veces más caras de lo que le costó, y en la puerta de su casa divide entre 10 el número total de personas que asistieron a dicha concentración pacífica. Esta tendencia a multiplicar por 10 es de sobras conocida por todos, pues es lo que suele pasar con el precio de los fichajes que ha hecho durante su actuación circense.
Más curioso resultó su alusión de los quesos. Quizás de haber tenido la gallardía de salir de su búnker y charlar con quienes se habían congregado pacíficamente delante de su casa, habría probado su propia ración de queso viejo.
Pero claro, para eso hace falta ser un hombre, y siempre es más fácil mentir y robar.

Escrito por Fran Sánchez 
Escrito por Israel Moreno 
Escrito por Fran Sánchez 











