Mientras no dejan de salir a la palestra nombres de posibles incorporaciones que pasarían a engordar la lista de medianías con las que ya cuenta la plantilla del Real Betis, la duda y el desconcierto siguen planeando sobre la figura de Paco Chaparro, que a día de hoy, y dado que Lopera ni desmiente ni confirma, sigue siendo entrenador del primer equipo. La sensación de desgobierno que esta situación provoca de por sí se acrecenta si tenemos en cuenta que se está realizando una supuesta planificación deportiva sin contar lo más mínimo con el que será el entrenador de la próxima campaña.
El que más y el que menos ya sabe que el máximo accionista quiere a Chaparro cuanto más lejos mejor. De otra manera no se explica que no paren de surgir nombres de posibles sustitutos del trianero, la mayoría de los cuales tienen nulas posibilidades de ser futuribles porque son hombres de caracter y Lopera necesita a un lacayo más que a un profesional de garantías.
La situación no es menos kafkiana que otras ya vividas al amparo de esta directiva de tebeo pero sí es especialmente significativa la actitud de una afición dividida entre loperistas y opositores. Una afición que si protesta con la boca pequeña después de tres años coqueteando con el segundazo no hace más que confirmar que a lo mejor necesita un descenso para estar unida en contra de la que es la verdadera lacra.
Lo cierto es que se atisba cierto acomodo y resignación entre esa parte del respetable que antes desequilibraba la balanza. Y es posible que parte de la culpa sea achacable a la maquinaria de propaganda que Lopera, muy inteligentemente, ha puesto en marcha a través de los medios propios del club para lavar su creciente y continuo descrédito.
Si el pueblo se deja alienar no habrá toma de La Bastilla que valga. Y lo peor: sin revolución a la vista la travesía por el desierto se antoja larga y tortuosa.

Mayo 22, 2008 a las 1:58 pm |
eykilikuá…esa es la triste historia del Betis. Que va a hacer falta un segundazo para que empiecen a aflorar las carencias de un club, que todavía no ha pasado la barrera del siglo XX. Sin infraestructura mínima para poder competir, no ya con los grandes (utopía total) sino con las medianias que también se pasean por primera división.
Lo más coherente es que Chaparro se mantenga firme en sus reivindicaciones. Si se baja de ellas y acepta, se volverán en su contra. Por cierto, mola encontrar un blog de f´tbol sevillano ( aunque sólo me interrese el Betis)
Mayo 23, 2008 a las 10:52 am |
Lopera es el dueño del betis porque tiene la mayoria de las acciones, pero la culpa la tiene la mayoria de la aficion, cuando esta en puesto de descenso-muchos lopera vete ya-que esta en el puesto 12- menos lopera vete ya- y si acabara en puestos de uefa -lopera quedate. punto y final, es lo que hay no hay mas.