El Sevilla F.C es un modelo. Un patrón. Al menos en cuanto a planificación deportiva (aunque este año no haya sido muy ejemplar) y, sobre todo, en cuanto al tema de consolidar patrimonio en forma de jugadores y venderlos a precio de oro. Con beneficios espectaculares y que, sin ningún género de dudas, no encuentran parangón en ningún club semejante ni distinto a él. Enumerar aquí los casos de las ventas fabulosas perpetradas por la directiva de Del Nido sería perder el tiempo para mostrar lo consabido. Pero valga la lista para no olvidar, que hasta este invierno se han ingresado activos procedentes de jugadores poco destacables como Makukula.
Y como siempre en época de apertura de mercados el Sevilla es, y van varios años ya, la estrella del mercado futbolístico. Este año Daniel Alves y Keita son el referente. Ninguno de ellos jugará en el plantel hispalense el año que viene. Jiménez está resignado, pero también ilusionado con esta nueva pero conocida coyuntura: “El Daniel Alves de hace unos años no es el de ahora. Desgraciadamente, no vamos a poder retenerlo, pero para eso está el trabajo y la dedicación del cuerpo técnico, que encuentra a esos Alves que el Sevilla los ve, los trae y los hace grandes. La competitividad que va a tener el equipo va ser enorme” declaró el entrenador.
15 millones por Keita y casi 35 millones por Alves parece que ingresará Nervión en los próximos días por ambos jugadores gracias al F.C Barcelona, desquiciado por la pésima temporada y por la presión de las prisas para lavar su imagen ante su público. Aparte del dineral limpio en cuenta también el club rojiblanco, entre otras cosas, se ahorrará tener que aguantar las “pataletas” del brasileño cuyo comportamiento deja y está dejando mucho que desear fuera del terreno de juego. El equipo tendrá que empezar a vivir sin el puñal del lateral derecho… pero ganará seguridad defensiva. No mentimos cuando afirmamos que en muchos partidos la banda de Daniel se convertía en un auténtico y peligroso “coladero”. También será el momento de darle protagonismo total a Jesús Navas y que él así entienda su nuevo rol, cuyos complejos empiezan a dejarle en mal lugar, recordando su juego en muchísimas ocasiones, a una secuela nefasta del peor Gallardo. Lástima el caso Keita y su baja cláusula, pues el mediocentro era el gran y único acierto de la temporada. Es lo que tiene la rentabilidad, que tiene sus límites, por muy bien que manejen las cartas en el club. Pero… ¿quién puede ser perfecto?
