Una cuestión de dignidad

Alejándonos de los tópicos de que el fútbol es fútbol y que los derbis son imprevisibles, lo cierto es que nunca antes, al menos desde que un servidor tiene conciencia, Betis y Sevilla han estado tan distanciados.

Esta distancia es claramente evidente en dos aspectos: el presupuesto (ambas entidades tienen una masa social pareja, sin embargo los nervionenses tienen un presupuesto 3 veces superior a los heliopolitanos) y los objetivos (Champions vs Permanencia). Esto sin querer hacer un análisis mucho más profundo y sonrojante.

El argumento pueril y ridículo de querer quitar el cuarto puesto al vecino es irrelevante, pues el Betis se juega en este derbi mucho más que la rivalidad local: su dignidad.

La dignidad de una afición que quedó señalada en el último derbi disputado en casa, conocido como el “Derbi de la Botella”, y señalada esta misma temporada por el mismo acontecimiento y que debe dar ejemplo, una vez más, de ese señorío que atesora.

La dignidad de unos jugadores que tiraron la camiseta en el derbi de ida, tras el demoledor 3-0, en el derbi más nefasto que se recuerde, y no por el resultado sino por la actitud. Sólo la épica de Edu dió algo de honra a la derrota.

Parece que Paco Chaparro ha sido capaz de insuflar algo de ésta a la plantilla. El trianero querrá devolver la moneda al arahalense. Es en su destreza en la motivación a sus hombres, estudio del rival y movimiento del banquillo donde el bético pone todas sus esperanzas, como único medio de quebrar la lógica y enfatizar los tópicos de que el fútbol es fútbol y los derbis, imprevisibles.

Y apelaría a la dignidad de la Directiva, pero carecen de ésta, como han venido demostrando desde que el dueño de Hugo y el Pretor se hicieron cargo del club. En este sentido, al menos una buena noticia, la fiscalía vuelve a la carga contra Tegasa y Encadesa.

Parafraseando a Chaparro:” La vida no te perdona tantas veces”.

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