¿Hasta cuándo este adefesio?

Y es que lo del tema de la salvación definitiva del Real Betis Balompié empieza a sonar a verbena, a función circense, a broma pesada que empieza a durar más de lo deseable. Lo ha tenido en la mano tantas veces que es mejor olvidar los batacazos recientes en los momentos en que la situación era una autopista sin peaje y sin curvas. Se presenta el Valladolid, con una victoria menos (un mundo a estas alturas de campeonato) con la necesidad imperiosa de conseguir los tres puntos en liza. El partido se las trae. Pues ante los rivales más débiles es cuando el “currobetis” desaparece del mapa. De hecho, hasta un plantel descendido y sin cobrar le pintó la cara en estas circunstancias.

Ha estado Paco Chaparro clarividente y directo en su comparecencia de prensa indicando la importancia del partido y del botín en juego “Creíamos todos que con 42 o 43 iba a servir y ya van por 45 e incluso a lo mejor hacen falta 48. Nosotros estamos trabajando bien y vamos a ir a por la victoria, pero espero problemas porque el Valladolid es un equipo difícil de ganar. Espero ganar y quitarnos de problemas”. Realmente se antoja complicado que la salvación esté tan carísima. Empero, los 45 puntos actuales si pueden servir al final de la temporada, también pueden valer para llegar a la última jornada con remotas pero posibles opciones de descenso. Y eso es lo que hay que evitar a toda costa.

 

La cita tiene como punto negativo de jugarse en la Cartuja. Pero desde luego no hay excusas para poner toda la carne en el asador y regalarle a la afición la definitiva tranquilidad. Tres años sufriendo más que Jesucristo en la cruz son demasiados hasta para una afición que es capaz de soportar durante más de dos décadas a una calamidad como Manuel Ruiz de Lopera. Luego llegará el derbi de la cordialidad y del decoro. Pero mejor llegar salvados. Y con Paco renovado. Que sea esa la solución del Betis bien sabe Dios que no. Hubiera sido más importante haber acabado de construir un club libre y despojado del peso del muerto. Pero es lo que hay. Mucho conformismo y las mismas ganas de seguir tragando.

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