Pepe León o la gran desgracia del beticismo

 

Si hacemos un complicado ejercicio de suspensión del juicio y obviamos que la mayor calamidad que tiene que “soportar” la afición verdiblanca está personalizada en la entidad pseudo-divina de su mayor accionista, presidente, delegado, mayoritaria, cacique o como quieran denominarlo, la realidad nos arroja el segundo elemento insoportable por la cola, el señor (si es que realmente merece ese calificativo) Pepe León.

El presidente en “disfunciones” actual del Real Betis Balompié es pródigo en protagonizar escenas ridículas condimentadas con declaraciones absolutamente insultantes. Hace ya casi dos años, cuando Lopera estaba en su peor momento, apareció este impresentable recién llegado del Rocío y puso a su servicio su integridad (nunca la tuvo) y figura para seguir con la pantomima que enfermiza heliópolis desde el año 92. Su trayectoria, por conocida y consabida, ha puesto la guinda de su pastel con unas aberrantes y, podríamos decir con perdón de la palabra, asquerosas declaraciones en contra de su entrenador. De Chaparro en definitiva. La rectificación posterior ya no es válida. Nos quedamos, por tanto, con la primeriza intención, que es, a fin de cuentas, el verdadero mensaje.

 

¿Qué está pidiendo Chaparro? ¿Un betis serio con organigrama y orden? ¿Un equipo competitivo que pueda estar exento el año que viene de sufrir mil y una penurias para evitar un “segundazo” que, de seguir la misma dinámica, es sólo cuestión de tiempo y forma, independientemente del año en que acaezca? ¿Es preferible volver a fichar a otro entrenador con nombre que pague su silencio con tragar y “mamar” con los horribles fichajes y lo que diga “Don Manuel” y se vaya de “rositas” con el dinero en el bolsillo y el equipo en descenso? ¿Es eso lo que Chaparro no está dispuesto a soportar? La eterna frustración del actual entrenador bético es esa. Que nunca le vayan a dar la verdadera oportunidad de hacer un Betis un poco más grande. No sabemos el final de esta negociación o película de terror. Pero para empezar podríamos colocar la primera piedra, pues a Pepe León lo esperan en Rumania. O donde sea. La cuestión es… cuanto más lejos, mejor.

 

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